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Nave Central.
Al pasar de la zona gótica a la renacentista sorprende la armoniosa proporción de los elementos arquitectónicos que la componen. Como en las catedrales de Granada, Málaga y Cádiz, el arquitecto, para salvar la proporcionalidad entre diámetro y altura de la columna, y para conseguir al mismo tiempo dar altura mayor al espacio interior, coloca sobre los capiteles un entablamiento airoso y barroco que hace partir el arranque de los arcos varios metros por encima de los capiteles. Gana el edificio en altura, sin perder la grandiosa armonía de las columnas centrales.