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La Anunciación a María.
ANUNCIACIÓN
La cosa arcana fue y al par sencilla
La luz jugó con la tiniebla oscura,
el Cielo descendió a tierra impura
y el oro se mezcló a la vil arcilla.
La blanca rosa, (¡oh rara maravilla!),
se abrió cabe la zarza hirsuta y dura.
Se halló el ave con el azor segura
y... ¡alcanzó Dios la humana y ciega orilla!.
Como el delgado junco cede al viento,
así la Niña a la Palabra alada
del Ángel se dobló. ¡Oh sometimiento
que volvió a la Natura transformada!
¡Oh anuncio de cristal! ¡Oh sí de oro!
¡Oh fruto de ambos, del mortal decoro!
Antonio Márquez
Salesiano
"Sonetos Marianos"
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