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La Asunción de María al Cielo
"Apareció en el cielo una señal grande: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y sobre la cabeza una corona de doce estrellas" (Apc 12, 1-2).
La Asunción de María es la consecuencia plena de una unidad indisoluble con Jesucristo y su obra redentora. Esta unidad conlleva dos exigencias teológicas fundamentales: El seguimiento y, por tanto, la asunción de la cruz del Redentor y la participación con Él en la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte. Declara la constitución "Dei Verbum" que como la gloriosa resurrección de Cristo fue parte esencial de esta victoria y su último trofeo, la lucha común de la bienaventurada Virgen y su Hijo tenía que terminar con la glorificación de su cuerpo virginal (DV. 12). En consecuencia, la Virgen María participa ya plenamente, en cuerpo y alma, de la claridad infinita y fulgurante de la luz de Dios.
Oración
"Señora y Madre nuestra: Llévanos contigo, de tu mano, percibiendo la brisa de tus caricias para alcanzar el Reino de tu Hijo Jesús. Como Madre y Maestra acompáñanos en el viaje de peregrinos hacia la Patria celeste, navegando a nuestro lado a través del mar de la vida".
Miguel Castillejo Gorraiz
Prelado de Honor de Su Santidad
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