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La Inmaculada Concepción.
Dios lo hace todo con sabiduría y amor. El misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María es señalada expresión de esa sabiduría y de ese amor. Más allá de la rebeldía del hombre está la misericordia de Dios. Más allá del pecado está el perdón y la redención en Jesucristo. María, limpia y pura, inmaculada y preservada de todo pecado, llena de gracia y elegida para ser Madre del Redentor, es la prueba concluyente de ese amor misericordioso y salvador de Dios manifestado en Jesucristo, el hijo de María.
Por singular privilegio de Dios, y en virtud de los méritos de Jesucristo, la Inmaculada Virgen María fue preservada antes de su concepción, de toda mancha de pecado original. Este es el misterio que celebramos. Este es el dogma en el que creemos.
Carlos Amigo Vallejo
Arzobispo de Sevilla
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