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Jesús, perdido, es hallado en el Templo.
"Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa" Salm. 83, 11).
Al terminar la Fiesta de la Pascua, la alegría se convirtió en angustia. Fueron tres días interminables en los que María y José recordarían la noche de la triste huida a Egipto.
Al tercer día lo encontraron en el templo en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Al tercer día, María y José recuperaron la calma y la alegría. Había sido como un anticipo de la Pascua de Jesús: también al tercer día Jesús vencerá al pecado y a la muerte, y sus discípulos, llenos de alegría, lo verán resucitado.
A todos, padres e hijos, que Dios os bendiga y os ayude a avanzar juntos por los caminos de la vida.
Ildefonso López Lozano
Antiguo Vicario Episcopal de Ronda
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