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La Presentación de Jesús en el Templo.
Nos recuerda los antiguos ritos de la Purificación Judía. María no tenía necesidad de purificación alguna. En esta fiesta no hay sombras ni tinieblas. Todo es luz. Es la luz de Jesús, presentado por Juan como la luz del mundo que vino a disipar las tinieblas, aunque éstas no lo recibieron.
Es luz la luminaria que, en forma de velas o cirios, se bendice este día, dando nombre especial a la Celebración, que ha pasado a llamarse definitivamente Fiesta de la Candelaria.
La presencia del anciano Simeón, y su dolorosa prodecía, servirán para plasmar otro de los símbolos más preciados del pueblo cristiano, especialmente del pueblo andaluz: la Virgen Dolorosa, con el corazón traspasado por un pequeño puñal, cariñoso empequeñecimiento de la enorme espada de dolor a que se refería la palabra del anciano.

Alonso Ros Carrasco
Consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías
Ronda