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Historia: | Renacimiento|
La zona renacentista de la Colegiata sorprende por la armoniosa proporción de los elementos arquitectónicos que la componen. El arquitecto, para salvar la proporcionalidad entre diámetro y altura de la columna, y para conseguir al mismo tiempo dar mayor altura al espacio interior, soloca sobre los capiteles un entablamiento airoso y barroco, que hace partir el arranque de los arcos varios metros por encima de los capiteles. Así gana el edificio en altura, sin perder la grandiosa armonía de las columnas centrales.

De la bóveda central cuelga la Lámpara del Centenario. Realizada en 1994 para conmemorar el Año Centenario de la Beatificación de Fray Diego José de Cádiz, se bendijo e inauguró el 8 de diciembre de ese mismo año. Es un impresionante trabajo de forja rondeña realizado por el artista local José Aguilera, ya fallecido. El diseño lo realizó el párroco don Gonzalo Huesa y junto a los conserjes de la Parroquia, José Antonio Tirado y Vicente Becerra Cabrera, llevaron a cabo el engarce de las 25.000 piezas de cristal italiano que componen los colgantes.

El altar mayor fue totalmente destruido y quemado en 1936. Afortunadamente la llegada del alcade impidió que se siguiera destrozando más obras de arte y así pudo salvarse el retablo de Nuestra Señora de los Ángeles, aunque no las imágenes. El Baldaquino que hoy preside el altar mayor era la parte delantera del retablo de Nuestra Señora de los Ángeles, cuya parte posterior alberga hoy la imagen del Sagrado Corazón, de R. Font.


El Baldaquino, en pino rojo canadiense, es una joya inestimable de tallas perfectísimas. Descansa sobre cuatro pilares, rodeados de estípites truncados, revestidos de exhuberante decoración. Su bóveda está coronada por una linterna octogonal de estípites, rematada hoy con un ángel anunciador, que perteneció al mueble del órgano.

El sagrario del altar mayor, en plata repujada, es una obra maestra de la orfebrería malagueña del siglo XVIII y lleva la firma de Vergara.

A la derecha del altar mayor se encuentra hoy el altar de la Virgen de Gracia. Las paredes conservan el dorado y policromado que había en el altar mayor y que se pensaba dar a todo el cuerpo frontal del templo.

El retablo consta de tres cuerpos, de los que los dos laterales se adornan con grecas y elementos barrocos y el central alberga dos hornacinas: la superior, con la Virgen de Gracia, Patrona de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, y la inferior, con la imagen del Beato Diego José de Cádiz.

Este fue el retablo primitivo de Nuestra Señora del Mayor Dolor. A ello hace alusión la decoración inferior de la mesa del altar.