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Historia: | El Renacimiento | Sacristía Mayor|


La Sacristía se construyó una vez terminada la obra de la Iglesia, adosándola, sin puertas de acceso al exterior, a la Iglesia. Con motivo de la Beatificación de Fray Diego se le abrió una pequeña puerta en el muro lateral derecho (1894). Es una nave con bóveda de cañón que alberga el pequeño Museo de la Parroquia.

No habiendo podido llegar a la categoría de catedral, la Iglesia quedó como Real Colegiata, dotada del cuerpo de Beneficiados que pervivió hasta el año 1924 en que murió el último Beneficiado, don Juan Cabrera.

La Real Colegiata de Santa María de la Encarnación constituye un orgullo para los rondeños. Ella, si hemos de creer los relatos de la tradición, es un resumen de la historia de la Ciudad.

En tiempos pasados muchos la creyeron asentada sobre las ruinas de un antiguo templo romano. Fundamentan su afirmación en el hecho de que tras el altar del Sagrario hay una inscripción que dice: "Ivlio Divo Municipes". Recogido por Rivera Valenzuela, Pérez de Guzmán y Moreti, entre otros, el pueblo así lo cree y así lo transmite a los visitantes.

Puede no ser cierto. Pero sí es cierto que en torno a la Colegiata, al hacerse obras de cimentación en las casas vecinales, han aparecido valiosos restos de edificaciones romanas.

De lo que sí tenemos pruebas es de que Santa María se asienta sobre el mismo suelo que ocupaba la gran mezquita de la Madina. Nos queda la torre mudéjar edificada sobre los restos del antiguo alminar, nos queda el que llamamos "Arco del Mirhab", y nos queda un trozo de muro en el que hay inscripciones y decoraciones de ataurique, ocultas hoy por el hermosísimo retablo del Sagrario.

La continuidad, pues, de la historia se hace presente en nuestra Colegiata, uniendo en sí misma las águilas romanas, con las catacumbas y eremitorios visigodomozárabes y con las medias lunas de las mezquitas y oratorios islámicos.

Consagradas al culto cristiano, Santa María ha sido la Madre de las primeras cinco Parroquias creadas a raíz de la Reconquista y aún hoy conserva algo de esta maternidad, acogiendo a los fieles de todo Ronda en las grandes solemnidades.

En su fachada tiene una balconada que sirvió a los Caballeros de la Real Maestranza para presenciar desde allí las justas y torneos que se celebraban en la plaza, hoy jardines de la Duquesa de Parcent. Cuando se construyó la Plaza de Toros de la Real Maestranza, los Caballeros Maestrantes, agradecidos, reservaron un palco de la misma a los Beneficiados de Santa María y al resto de los Sacerdotes rondeños. Hacia la mitad del siglo XX, siendo Vicario-Arcipreste don José Parra, renunciaron a tal privilegio.

Gonzalo Huesa Lope
Párroco